EQUILIBRIO DIGITAL
Usar el celular de manera consciente
Hace aproximadamente un año, emprendí una tarea infatigable que, supongo, muchxs hemos intentado con mayor o menor éxito: usar menos el celular, ese aparatito brillante al que vivimos pegades.
Lo que empezó como un pequeño ruido de fondo se convirtió en una verdadera inquietud cuando me di cuenta del tiempo que dedicaba frente a la pantalla. No solo lo utilizaba mucho más de lo que deseaba, sino que, aún peor, el celular estaba presente en casi todas mis actividades, incluso en aquellas donde no tenía ninguna utilidad.
“Lo uso para comunicarme con la familia y amigues que viven lejos,” me decía, “necesito llevarlo conmigo para monitorear el ejercicio, debo chequear los mails o perderé la racha de Duolingo. Soy muy desorientada y tengo que consultar el mapa,” entre otras verdades a medias.
Como suele suceder con estas cosas, algo me hizo decidir mejorar mi “relación con el celular”. No fue nada grandilocuente, simplemente una observación cotidiana: empecé a notar que mi atención sostenida estaba sufriendo. Cada vez me costaba más terminar una noticia larga en los portales de noticias online, optaba por leer artículos más cortos y menos complejos o, peor aún, sólo me informaba a través de las redes sociales.
Una vez convencida de dar esta batalla , busqué recomendaciones e inventé mis propias estrategias, pasé de abandonar el celu en un cajón a borrar notificaciones, desinstalar apps, ponerle el filtro nocturno, dejarlo fuera de la habitación, etc, la lista continúa
Sin embargo, hace un tiempo llegó a mis manos un libro que ponía en palabras y ofrecía explicaciones científicas sobre lo que me estaba incomodando.
Se trata de “El valor de la atención” de Johann Hari y aunque generalmente prefiero la narrativa a la divulgación científica, este libro me atrapó.
Describe de manera detallada cómo vivimos en un sistema que perjudica nuestra capacidad de mantener la atención sostenida y cómo esto también afecta nuestra habilidad para tomar decisiones, reflexionar y hacer asociaciones complejas.
Mucho de esta pérdida de atención se relaciona con el uso de dispositivos tecnológicos y el diseño de las aplicaciones, aunque no es la única causa. Como cualquier problema complejo, requiere un enfoque que contemple esa complejidad. Les recomiendo leer el libro; es muy interesante.
¿A qué voy con toda esta cuestión? Esta es la parte donde escribo algún consejo, alguna revelación, algún tip y la verdad es que aún sigo intentando lograr lo que me propuse hace más de un año, hay semanas donde tengo más éxito y otras donde vuelvo a ser menos consciente del uso de los dispositivos.
Es una tarea difícil, lo sé, me he enfrentado a comentarios desalentadores, a preguntas que reflejaban incredulidad, a mi propio juicio crítico que me dice que podría hacerlo mejor.
Lo que puedo compartirles son algunos pequeños cambios que fui registrando en esta cruzada:
- Llevo ganadas varias horas de lectura en el transporte público, si bien es un hábito que ya tenía, se fue afianzando cada vez más.
- La comunicación con mis seres queridos que viven lejos perdió en frecuencia pero ganó en calidad, es verdad que ya no hablamos todos los días, ni estoy al tanto de lo que pasa en los grupos, pero cuando hablo con elles, les dedico el tiempo que merecen. Esto no significa que no chateo, pero cuando lo hago, intento no estar haciendo otras cosas o prefiero una llamada “a la antigua’’
- Quienes me conocen saben que la orientación geográfica no es lo mío, en absoluto, pero al usar menos google maps, alguna especie de orientación incipiente empieza a desarrollarse.
Sé que aún me resta trabajo, que los cambios individuales ayudan a mi bienestar pero no abordan el problema de fondo, necesitamos hablar más de estos temas, crear herramientas colectivas entre nuestra comunidad, familia, amigues.
Para ir cerrando les comparto un fragmento del newsletter Diario de la Procrastinación de Diego Geddes
“Ella está a punto de cumplir tres años, es la luz de mis ojos, el amor más grande que he recibido y aún así, hay veces en las que yo estoy mirando el teléfono mientras ella me habla. Son cosas que no se entienden’’